Por Danna Felisa Ramírez Saldaña[i]
8 de marzo no es un símbolo de festejo sino un recordatorio de todas aquellas mujeres y hombres que han levantado la voz para construir un mundo y un México más más igualitario.
No es posible que en pleno siglo XXI, tan sólo en enero de 2026, México reportó 54 feminicidios a nivel nacional, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP); y que el discurso de odio en contra de las mujeres aún este presente en las redes sociales y otros sitios.
Podríamos citar otros aspectos que reflejan las condiciones injustas en que viven las mujeres, como las indígenas que día a día son explotadas en todo el país.
Este 8 de marzo es una oportunidad para reivindicar la lucha de todas las mujeres que seguimos exigiendo un mundo justo e igualitario.
Cada una desde nuestra trinchera debemos alzar la voz para incidir en el diseño de políticas públicas, programas y acciones para derribar las barreras que han impedido la participación de las mujeres en los ámbitos educativo, económico, político, social, cultural, político, entre otros.
Derribemos esas barreras, trabajemos con SORORIDAD para visibilizar y erradicar cualquier tipo de violencia y discriminación, así como las injustas desigualdades económicas, sociales, etc., que todavía padecen miles, millones de mujeres.
Con este enfoque crítico conmemoremos el Día Internacional de la Mujer, que tiene sus raíces en las luchas que han emprendido las mujeres a lo largo de la historia de la humanidad, siendo que hasta 1975 se empezó a conmemorar en la ONU.
Este día evidencia que durante siglos las mujeres hemos luchado por los derechos políticos, económicos, sociales y culturales, para estar en igualdad con el hombre.
Este 8 de marzo de 2026 el lema es: “Derechos, justicia y acción por y para todas las mujeres y niñas”, como señala la ONU Mujeres: “Es una oportunidad para amplificar nuestra determinación colectiva. Por muy arraigado que esté el sexismo o por muy desalentadora que sea la política, nos negamos a dar un paso atrás o a abandonar nuestro mandato. En cambio, avanzamos juntas, por los derechos y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas”.
Unamos esfuerzos para avanzar hacia la igualdad de hombres y mujeres y desterremos la cultura patriarcal. Luchemos con convicción para ampliar la igualdad de derechos, el poder y las oportunidades para todas, con un futuro feminista en el que no se deje a nadie atrás.
Debemos avanzar en el diseño de políticas públicas que tengan un enfoque transversal y de derechos humanos. Tratándose de comunidades indígenas y afromexicanas, debe contemplarse la visión de la interculturalidad.
Los programas deben focalizarse para atender, visibilizar y suprimir las causas estructurales y efectos perniciosos de la discriminación hacia las mujeres.
Es fundamental multiplicar las campañas de concientización y sensibilización en todos los espacios y ámbitos, centrando esfuerzos en los planteles educativos de todos los niveles escolares, así como en las redes sociales.
Evidentemente las niñas y los niños son un reflejo de su hogar. Ahí se deben de concentrar actividades de educación y concientización. Debemos erradicar el discurso de odio y los estereotipos de género.
Hay mucho por hacer.
Nota
[i] Regidora en el Ayuntamiento de Playa del Carmen y Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos.










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