REFLEXIONES DE DANNA
“El mundo es grandioso”, suelo pensar, pero también puede ser indiferente ante las expresiones de odio que están presentes en algunos lados.
En alguna etapa de su vida, ¿quién no se ha sentido sola/solo, en un “callejón sin salida” por alguna agresión o ha visto a familiares, amigas o amigos, envueltos en situaciones de permanente violencia?
¿Quién no ha sido presa de la ansiedad y la angustia existencial como respuesta silenciosa o atemorizante, ante un hecho de violencia?
En nuestro diario andar vemos o conocemos situaciones negativas de celotipia, insultos, humillaciones, marginación, comparaciones destructivas, rechazo, restricción a la autodeterminación y amenazas.
El caso más extremo es el daño no accidental usando la fuerza física o algún tipo de arma, objeto, y hasta ácido y sustancias corrosivas, en una maldad que lesiona psicológica y físicamente a las personas, de la que, a menudo, dan cuenta los medios de comunicación.
El daño es terrible.
Muchas de las expresiones y conductas que conllevan odio tienen como sinónimo la discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, entre otras, que lesionan severamente la dignidad humana.
Por ello, se dice que la igualdad y la no discriminación son el prerrequisito o la condición para que cualquier otro derecho pueda ser ejercido.
Pero como lo comentamos, en los hechos la discriminación y la violencia están presentes en pleno Siglo XXI.
A pesar de los innegables avances como la creación de áreas especializadas en los tres órdenes de gobierno para la atención de problemas derivados de la discriminación y la violencia, muchas personas no saben a dónde o a quién acudir cuando viven una situación de violencia personal o familiar.
Así como contar con información especializada para saber cómo interponer una denuncia, recibir atención de especialistas o requerir medidas de protección, que son los primeros pasos a seguir para frenar cualquier tipo de violencia.
Si estás pasando por una situación de violencia o conoces a alguien que lo esté, DENUNCIA.
¡No estás sola!
Hay ayuda disponible y tu denuncia puede salvar vidas.
Pide ayuda.
Infórmate sobre las acciones a seguir.
Ese es el primer paso, allegarse de información especializada.
Llama:
911 Emergencias
“No estás sola”: llama a la LÍNEA: 800 500 95 59
Línea de asistencia telefónica de la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Quintana Roo:
075, disponible las 24 horas y todos los días del año.
Si resides en el Municipio de Solidaridad, comunícate a cualquiera de estos números telefónicos:
Link y correo del Instituto de las Mujeres del Municipio de Solidaridad:
https://gobiernodesolidaridad.gob.mx/mujeres
i.mujeres@gobiernodesolidaridad.gob.mx
Hay que alzar la voz. Es fundamental forjar el camino de la SORORIDAD en contra de la cultura patriarcal, que aún discrimina y violenta.
Debemos visibilizar los estereotipos de género, la violencia de todo tipo para decir en voz alta y con acciones:
“¡YA BASTA!”
Nota
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