Quizá por lo adelantado de las apuestas por la sucesión de gobierno de 2027, o por la quimérica ruptura entre Morena y el Partido Verde, el escenario político local se ha obscurecido más de lo usual; no es que antes fuera diáfano, no, sino que ahora es más opaco. Tal ámbito es en el que Mara Lezama ha tenido que lidiar en los últimos días, sobre todo contra la insidia y el absurdo.
Pretender que no es la lideresa de Morena en el Estado no sólo es insidioso, sino una mera tontería. Sus idas y venidas de sur a norte y su contacto diario con la gente, entre otras cosas, han generado una notoria influencia guinda en Quintana Roo y eso, claro, rendirá frutos en las elecciones. Ella es un gran activo político dentro de su partido y eso bien lo saben en Palacio Nacional.
En reciente entrevista Mara Lezama habló de su camino en Morena (la invitó en 2016 el otrora presidente López Obrador, lo que generara entonces un enorme “fuego amigo”) y se deslindó del Partido Verde con una frase que, pese a su colorido vigor, no llegará a los muros del congreso: “ni calzones verdes tengo”, filosofó y de allí la disque ruptura de los dos partidos en el Estado.
La posibilidad fue celebrada por la base morena que ve en el adiós verde una vía para ganar espacios, que de su falta es que se quejan y no sin razón. Los escándalos de corrupción de figurines del partido ambiental de los últimos días abonan en tal sentido, sobre todo porque nada hace suponer que pronto no haya otros más. Lo dicho: los verdes comienzan a ser incómodos.
Gatopardismos aparte, la tal ruptura no se dará pronto pues no conviene a ninguno de ellos. Si los distingue algo es su rampante utilitarismo. Basta ver el origen de los más de los alcaldes norteños -todos verdes- para darse cuenta. En la práctica, son partidos simbióticos y las simbiosis no terminan de un día para otro sin daños graves para los dos bandos, y lo saben.
Sin embargo, la nave insignia de la política estatal es el partido guinda y lo será sin duda el próximo sexenio y eso lo dejó claro la gobernadora Mara Lezama y de seguro lo reafirmará en los días por venir. La simbiosis salta a la vista, es obvia, de acuerdo, pero su operación la maneja ella.










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