Por Javier Ugalde
La dirigente estatal de Morena, Johana Acosta Conrado, está como aquellas madres que van de visita a la casa de la comadre y llevan a su chilpayate, quien apenas ingresa a la vivienda, empieza a brincar sobre los sillones de la sala y luego pasa a la mesa del comedor, donde continúa brincando, sin que la mamá se mosquee.
Es entonces que con un gesto discreto, pero con clara molestia, la comadre le da a entender a su invitada que ponga en orden a su pequeño monstruo. Y es ahí donde la permisiva mujer asume su papel de “autoridad” y con “firmeza” le dice, con tono condescendiente a su hijo: “ya por favor estate quieto, ya no saltes en la mesa”. El chamaco solo voltea a verla y sigue en lo suyo, aún y cuando la mujer lo amenaza: “voy a contar hasta tres, si no paras atente a las consecuencias”. Ahora es el niño el que no se mosquea.
Con esa misma “bravura” y “autoridad” es como la dirigente morenista ha llamado al orden a sus hijitos”, es decir, a todos aquellos funcionarios estatales, legisladores y presidentes municipales morenistas que sin más andan en las calles dándose baños de pueblo y se proyectan con enormes pautas publicitarias en las redes sociales, en busca de afianzar su imagen, con el objetivo de que todo eso les sirva para alcanzar alguna candidatura para 2027.
Fue en una conferencia de prensa hace unos días, donde Johana, acompañada de la plana mayor de Morena en Quintana Roo, hizo un llamado a los adelantados, a fin de que le bajen a sus ansias por figurar en busca de una candidatura.
Ahí les advirtió, como la señora que amenaza a su hijo que contará hasta tres, que aquellos acelerados que estén dejando de lado su función pública para atender su imagen personal, podrían ser pasados por las fauces de la Comisión de Honor y Justicia del partido, y recibir algún castigo.
De la misma forma, en una declaración, la secretaria de Gobierno, Cristina Torres, instó a alcaldes y funcionarios estatales a que se concentren en sus responsabilidades y dejen de hacer actividades con altas dosis de proselitismo personal.
Así, los aludidos parece que por el momento han tomado estas advertencias como el parroquiano que escucha las campanas de la iglesia llamando a misa, porque si no todos, si la mayoría siguen en lo suyo.
Desde el senador Gino Segura, hasta el titular de la SEMA, Óscar Rébora, pasándo por presidentas municipales, como Ana Paty Peralta, de Benito Juárez; o Mary Hernández, de Carrillo Puerto; o Atenea Gómez, de Isla Mujeres, podrán justificar su hiperactividad. Recuerdan al estilo del diputado Eric Arcila, quien negó que su “labor social” de asistencia médica, que realizaba con apoyo de una camioneta con una foto enorme de su rostro y nombre, se trataba de una promoción personal muy adelantada.
Todo indica que los adelantados no pararán y tampoco habrá consecuencias.
*Columna publicada en El Heraldo de Quintana Roo










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