Ya circula el plan B en comisiones de San Lázaro; descartan cambios

DIANA ALVARADO 1 DE ABRIL 2026.-El dictamen del llamado “Plan B” de la reforma electoral ya comenzó a circular en comisiones de la Cámara de Diputados (San Lázaro), donde se prevé su análisis y votación en los próximos días, sin modificaciones respecto a lo aprobado previamente por el Senado.

De acuerdo con el proyecto, las comisiones de Puntos Constitucionales y Reforma Político-Electoral proponen avalar la minuta tal como llegó del Senado, descartando cambios para evitar que el documento tenga que regresar a la cámara de origen.

El dictamen sostiene que la reforma no debilita las instituciones democráticas, sino que busca terminar con privilegios y beneficios excesivos dentro de la alta burocracia electoral, especialmente en materia de salarios y prestaciones.

Entre los puntos centrales, se plantea que ningún consejero o magistrado electoral gane más que la titular del Ejecutivo, además de establecer límites al gasto en organismos electorales.

También se incluye la reducción en la estructura de gobiernos locales, al establecer que los ayuntamientos tengan una sindicatura y un máximo de 15 regidores, con el objetivo de disminuir costos y mejorar la eficiencia administrativa.

En cuanto a los congresos estatales, la propuesta fija que su presupuesto no podrá exceder el 0.7% del gasto público estatal, con el argumento de evitar gastos desproporcionados en algunas entidades.

Las comisiones señalan que estos ajustes permitirán redirigir recursos hacia infraestructura y desarrollo local, fortaleciendo las finanzas municipales y estatales.

El documento también aclara que los cambios relacionados con la revocación de mandato no fueron incluidos, ya que ese apartado no fue aprobado previamente en el Senado.

Se prevé que el dictamen sea votado primero en comisiones y posteriormente en el pleno de la Cámara de Diputados, como parte del proceso legislativo para su eventual aprobación definitiva.

Con este avance, el Plan B entra en su fase final en San Lázaro, donde el oficialismo busca aprobarlo sin modificaciones, consolidando los cambios enfocados en austeridad, reducción de gastos y reconfiguración del aparato político-electoral.