El Minotauro
Por Nicolás Durán de la Sierra
Para todos quienes preguntaron dónde diantre andaba el gran Minotauro, se aclara: en su laberinto afrontando una severa bronquitis de la que salió venturoso gracias al oficio de Quirón, centauro padre de la medicina, y del dr Manuel Tacu, quien no canta mal las rancheras pese a ser campechano, lo que en sí es laudable. A ellos dos y en ese orden se restableció mi Qi, o flujo vital.
Tal encierro llevó al Señor del Egeo, a meditaciones por demás impares, aunque no profundas, que el tedio y la hondura no se llevan, conste. Releyó a Neruda y uno de sus 20 poemas de amor, aunque en otro contexto, le recordó su milenaria edad: “nosotros los de ahora, ya no somos los de entonces”, que los siete mil años de la era minoica no pasan de balde.
Las noticias, no cesaron: que esta diputación es la más corregida y cara de la historia del Estado, vaya novedad; se podría agregar que es hasta la más iletrada y de ello hay ríos de tinta, o que Ana Paty Peralta, la feroz edil de Cancún, se le ocurrió que las “rodadas” (motociclistas que salen a pasear) no eran buenas para la ciudad y detuvo a más de cien vecinos, demuestra su estulticia.
No se anota un sinónimo pues el comentario tiene aires didácticos. Los tales vecinos, que no son repartidores de comida rápida, se van a amparar y la harán maromera, lo que no es difícil dada su mirruña corporal. “Pero qué necesidad, para qué tanta torpeza”, dijo alguna vez don Juan Gabriel, el Filósofo de Ciudad Juarez. Allá ella y su mala cabeza, como decían endenantes.
Mas dentro de tal vorágine, resaltó una noticia en la que se cuenta de que a Patricia Suarez el gobierno estatal la había laureado como Mujer Quintanarroense Destacada por sus 50 años de trayectoria periodística, un galardón muy merecido al que habría que sumar el calificativo de exitosa, pues ella es, entre otras cosas, una precursora de la televisión noticiosa moderna en el mundo.
Me dispensa su amistad desde hace años y es más lo que pudiera decir, pero en aras de la sobriedad debida a la mejoría, evocaré que, con Jacobo Zabludovsqui, encabezó el ya legendario sistema de noticias Eco, voz de Mexico en el mundo, entre otras larguezas como encabezar por años el capítulo estatal de la fundación Michou y Mau, que tantas vidas salvó.
¿Y don Rafa Marín? Se preguntará alguno. Pues a tal vamos: su candidatura al gobierno estatal fue acordada en Palacio Nacional y los perifollos de su campaña son eso: perifollos. La decisión presidencial no descalifica las virtudes de Gino Segura, no, sino que corresponde a una estrategia para atajar a los verdes, para cerrar su monedero estatal, para sitiarlos en su madriguera.
¿Que los verdes pueden hacer su propia campaña? Que la hagan y se desgasten, que mejor, que no es lo mismo luchar con el Estado que contra el Estado. Las rabietas de Manuel Velazco deben ser de órdago. El “Niño Verde” sereno, que esto de la política es así: aprovecha cuando hay y, citando a otro filosofo norteño, el de Güémez: y cuando no hay, pues no hay…
Con humor tautológico podría citarse: “cría cuervos y tendrás un…” muchos, pero es lo que precisamente no quiere Claudia Sheinbaum.






