Todos somos un mundo, un fascinante universo. Únicos, especiales. Diferentes.
Algo que debiera ser un lugar, común, como lo es el respeto a la diversidad sexual, es todo lo contrario en muchos países, incluyendo el nuestro, ya que, por el sólo hecho de ser personas pertenecientes a los grupos y colectivos LGBTTTIQA+, han sido estigmatizados, violentados e históricamente han sido discriminados.
Han sido negativa y socialmente “etiquetados”.
Pienso lo anterior al observar, de nueva cuenta, un mensaje de redes sociales que dice: “Soy homosexual, soy lesbiana, soy bisexual, son transexual, soy heterosexual… soy como tú: soy humano”, que, otra vez, me toca las fibras más sensibles de mi alma, porque he visto como algunos amigos y amigas, así como otras personas, han sido maltratados física y psicológicamente, llegando hasta la humillación simple y sencillamente por reconocer y vivir al máximo su sexualidad.
Son discriminados continuamente, y padecen violencia de todo tipo. Así, violencia y discriminación son fenómenos negativos que, generalmente, van de la mano, en una historia de maltrato, vejaciones, que han llegado hasta la desaparición física de miles de personas por sus preferencias sexuales.
Es claro que existen grupos de la sociedad que por esa condición son vulnerables y sus derechos humanos son violentados constantemente, por ello hay que seguir trabajando en todos los frentes para protegerlos y garantizar sus derechos.
De ahí, la importancia de generar políticas públicas y acciones en la materia, empezando por fortalecer una cultura institucional para que todos los servidores públicos proporcionemos los servicios y atención a la ciudadanía, basados en el respeto, inclusión y la igualdad de derechos humanos.
Al respecto, son fundamentales los cursos, pláticas, talleres, y en general, acciones que se lleven a cabo en: centros educativos, instituciones de educación superior, oficinas de gobierno de los tres órdenes, centros de trabajo, lugares públicos y concurridos, entre otros, para avanzar en el respeto y garantía de los derechos humanos de estas personas y grupos sociales.
El mensaje debe ser claro y contundente: la diversidad nos define, nos enriquece como seres humanos.






