DIANA ALVARADO 13 DE ABRIL 2026.- Un repunte limitado y solo en algunos locales es lo que observaron restauranteros de esta ciudad y de Playa del Carmen, en las dos semanas vacacionales que acaban de concluir. Las expectativas ahora son bajas, hasta llegar al verano y al Mundial.
Perla Flores, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (Canirac) en Cancún, estimó que el repunte general fue de apenas un cinco o 10%, y solo en un limitado número de locales.
“No fue positivo el balance final”, declaró. “Para la primera semana, que congregó el mayor volumen de turistas, solo el 20% del sector llegó a tener un repunte en las ventas. La mayoría tuvo las ventas habituales o hasta por debajo de lo usual”.
La segunda semana tuvo menor afluencia, por lo que las cifras fueron peores, añadió.
“En un balance general, solo obtuvimos entre el cinco y el 10% de repunte en las ventas, considerando el pequeño porcentaje que obtuvo un incremento”, dijo.
Ante esta situación, trabajarán con las autoridades de gobierno para hallar la mejor manera de atraer a los comensales, al considerar que Cancún es un destino con mucha variedad, y opciones para todos los gustos y todos los presupuestos.
PLAYA DEL CARMEN
Entrevistado por separado, Manuel Maldonado, director de Canirac en Playa del Carmen, indicó que las cifras no fueron las que esperaban, si bien tampoco fueron “fatales”.
En la segunda semana de vacaciones, muchas familias ya piensan en el regreso a labores y regreso a clases, lo que hace que muchos no salgan a comer fuera.
Si bien no tiene datos duros, estimó que la afluencia rondó entre el 70 y el 75% en este periodo de asueto.
“Tuvimos turistas; nos fue relativamente bien en Semana Santa. Mucho nacional, poco extranjero”, comentó. “Hubo comensales y afluencia, pero no la deseada”.
El sector atraviesa un difícil momento, aceptó, debido a la inflación generalizada, la que además es impulsada por un alza en los combustibles.
Cada restaurante deberá sopesar si aumenta sus precios, pues reducir su calidad no es una opción, e incluso cambiar el menú implica un costo, por la elaboración de las cartas, en tres o cuatro idiomas.






