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Inicio Opinión

“Sine ira et studio”

Por Hugo Alday Nieto

“Sine ira et studio”
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Se dice que fue el Senador romano Tácito (56 d. C.- 120d. C.) quien en su obra “Anales”, utiliza la expresión latina, sine ira et studio. Ésta frase que puede ser definida como “sin odio ni amor” o “sin filias ni fobias”. Una acción que debe forzar siempre las determinaciones de la autoridad. Una determinación que no debe dejarse a los sentimientos, sino meramente a la razón. Una acción que requiere de personas íntegras y con un completo entendimiento de las leyes y de las responsabilidades de su posible nivel de corrupción, para poder llevarla a cabo.

La pregunta es, si hoy en día, con estos servidores públicos y jueces sin formación argumentativa es posible que una autoridad pueda determinar alguna sentencia o resolución en contra de un ser querido o cercano solo aplicando la norma y sin tener intermediarios desde del corazón que terminen tomando la decisión final.

Es como preguntarse si un padre es susceptible de tomar determinaciones en contra de alguno de sus hijos o sobrinos, siendo maestro o profesor de grupo, de la misma manera que las tomaría en contra del hijo de la nueva pareja de su excónyuge. Parece que la respuesta será obvia. No.

Así pues, de esa misma manera, es como el derecho y la justicia a falta de una capacitación verdadera funcionan en la práctica. A falta de competencias formales, las determinaciones se transforman y son utilizados para la venganza.

Y así, hoy tenemos desde iniciativas de reformas a leyes federales dirigidas a un solo empresario o grupo empresarial, impulsadas por sujetos que entienden de derecho lo que el que suscribe de hidrocarburos no saturados, nada. Tenemos sentencias escalofriantes que rebasan todo precedente existente para poder juzgar sin perspectiva alguna y sin observar siquiera el principio pro homine, a un adversario político, para cumplir la misión de sacarlo del camino en el siguiente proceso.

Pero lo lamentable, este principio de “sine ira et studio”, ha trascendido fronteras para ser desdeñado por la sociedad actual, por los ciudadanos que de pronto, no solo litigan materias que desconocen impulsado a través de los medios y las redes sociales por otras personas que tampoco conocen la norma, sino que, además, juzgan y emiten sentencias hepáticas (tomadas con la bilis del hígado) llenas de un odio inyectado por esos mismos personajes que les venden venganzas en redes para poder justificar el propio fracaso de sus vidas.

Y mientras vemos a una servidora pública titular del INE que participó en el desvío de millones de pesos que debieron servir para fomentar la democracia, y que tenía la obligación de cuidar esos recursos públicos porque para eso le pagábamos con los impuestos de todos; la estrategia de sustituir la justicia por la venganza hace su magia.

Las redes sociales se encienden desde los partidos políticos para viralizar publicaciones en contra de la esposa de un defraudador y atacarla porque ya no se ve tan guapa, porque ya no trae sus bolsas de marca, porque ya no trae el cabello arreglado, porque sus fotos de Instagram ya no son en viajes.

Y trasladamos a través del odio un asunto de derecho y justicia hacia la venganza. Hoy, la funcionaria del INE que participó activamente en el saqueo de contratos de recursos públicos ya no es tan mala, como la esposa se un defraudador, que esta en un problema de venganza nacional, solo por ser la esposa.

Creo que los temas así de claros y de transparentes, son muy didácticos para poder mostrar en las aulas como funciona el principio “sin ira et studio” cuando la autoridad carece de competencias.

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