Destino
Por Javier Ugalde
El turismo cultural ha demostrado en el mundo que es más rentable y genera una mayor derrama económica por visitante que el turismo de sol y playa.
La muestra está en lo que ocurre en países como Francia, Italia y España, que reciben no solo a millones de visitantes atraídos por sus museos, monumentos e historia, sino que además son visitantes que dejan un mayor gasto que el generado por el turismo que llega a las playas.
Por ejemplo, solo la Torre Eiffel, en la ciudad de París, anualmente atrae a más de seis millones de visitantes y deja ingresos por más de 434 millones de euros.
Durante 2025, en el mundo viajaron más de mil 500 millones de personas fuera de los límites de sus fronteras nativas o de residencia. De esa cantidad alrededor del 37 por ciento visitaron destinos cuya oferta estaba compuesta por atractivos culturales, tales como monumentos, museos, festivales y folclore.
En México, el año pasado el turismo cultural se estima que atrajo a más de 21 millones de visitantes extranjeros, los cuales principalmente visitaron museos y zonas arqueológicas. Muchos de ellos entraron por Cancún y probablemente ya se desplazaron por medio del Tren Maya.
De hecho, la cultura maya es de los principales pilares de este tipo de turismo no solo para México, sino también para las otras naciones del Mundo Maya, como son Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador.
La región cuenta con zonas arqueológicas emblemáticas, como Chichén Itzá, Tulum, Palenque, Tikal y Copán, que se han convertido en sitios aspiracionales para una gran cantidad de turistas en el mundo.
Como se sabe, la principal puerta de entrada para el Mundo Maya es Cancún, que curiosamente es la principal estrella en México y probablemente en América Latina, del otro mercado relevante en el planeta, que es el de sol y playa.
La diferencia entre uno y otro, es decir el turismo cultural y el de sol y playa, es que mientras uno genera una mayor derrama económica, el otro es el que atrae a mayores volúmenes de visitantes, pero con un menor gasto por turista.
Ante este hecho, llama la atención que Quintana Roo mantenga su enorme crecimiento en oferta para turismo de sol y playa, con inversiones superiores a los 700 millones de dólares planteados para los próximos tres años, los que serán destinados para levantar otros tres mil cuartos de hotel sobre las costas del estado.
A cambio de eso, por ejemplo, el Museo Maya de Cancún, que está bajo la responsabilidad del INAH, ubicado en la zona hotelera, se encuentra virtualmente abandonado, sin presupuesto siquiera para su mantenimiento.
Quizá habría que pensar en un cambio de paradigma, para que el Caribe Mexicano le apueste más al turismo cultural, para que complemente de mejor forma al tipo de turismo que ya tiene ganado, el de sol y playa.
(Columna publicada en El Heraldo Quintana Roo)