Por Danna Felisa Ramírez Saldaña
Hace unos días presenté una solicitud al Cabildo de Playa del Carmen para la creación de un área de atención geriátrica especializada con sede en Playa del Carmen, en beneficio de los adultos mayores.
Lo anterior en mi calidad de Regidora y Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos y el compromiso de gestionar las demandas y requerimientos de los diferentes sectores de la sociedad, en este caso de las personas adultas mayores.
En mi participación sostuve que los adultos mayores representan una reserva invaluable de sabiduría adquirida a lo largo de su vida, ya que sus experiencias y vivencias enriquecen el conocimiento colectivo, a la vez que forjan la memoria histórica, las tradiciones y la cultura que definen la identidad de nuestra sociedad.
Tengo claro que su presencia activa en la sociedad no se limita al retiro, pues muchos contribuyen económica y socialmente, ya sea trabajando, ofreciendo mentoría o participando en redes de apoyo familiar y comunitario.
Además, la interacción entre distintas generaciones promueve el respeto mutuo, el entendimiento y la solidaridad, creando un entorno en el que las decisiones se nutren de diferentes perspectivas.
Un aspecto fundamental es que la diversidad generacional fomenta la inclusión, el aprendizaje compartido y la adaptación a realidades cambiantes, impulsando a las comunidades a revisar sus políticas y prácticas para responder a las necesidades específicas de este grupo.
Por ello, atender a las demandas de los adultos mayores no sólo es un deber ético, sino una oportunidad de fortalecer el tejido social, garantizar la equidad y mejorar la calidad de vida de todas las generaciones.
En suma con la creación de un área de atención geriátrica especializada con sede en Playa del Carmen, recompensamos el enorme legado y experiencia aportada por nuestros adultos mayores.
Sé el primer en dejar tu comentario de esta noticia