DIANA ALVARADO 9 DE ABRIL 2026.-Irán se declaró vencedor en la guerra contra Estados Unidos e Israel, afirmó el líder supremo Mojtaba Jameneí, al asegurar que su país logró imponerse en el conflicto reciente en Medio Oriente.
En un mensaje a la nación, el dirigente sostuvo que el pueblo iraní alcanzó la victoria en lo que calificó como una “defensa épica”, y reiteró que, aunque no buscan la guerra, no renunciarán a sus derechos frente a presiones externas.
Jameneí también anunció que Irán llevará el control del estrecho de Ormuz a una nueva etapa, una zona estratégica por donde transita gran parte del petróleo mundial, lo que podría tener implicaciones económicas y geopolíticas a nivel global.
Además, el gobierno iraní planteó la posibilidad de exigir indemnizaciones por los daños causados durante el conflicto, como parte de su postura tras el alto el fuego alcanzado recientemente.
El líder supremo subrayó que su país mantiene la intención de responder por las pérdidas humanas, incluyendo la muerte del anterior líder Alí Jameneí y otros ciudadanos iraníes, lo que refleja que el conflicto aún no está completamente cerrado.
Este posicionamiento se da en el contexto de una tregua temporal entre Irán, Estados Unidos e Israel, alcanzada tras semanas de enfrentamientos y ataques a infraestructura estratégica en la región.
A pesar del alto al fuego, la situación sigue siendo tensa, especialmente en el estrecho de Ormuz, donde Irán ha incrementado su control y ha limitado el tránsito marítimo, afectando el comercio energético mundial.
Analistas internacionales advierten que el dominio o control de esta zona podría reconfigurar el equilibrio energético global, ya que por ahí pasa cerca del 20% del petróleo transportado por mar en el mundo.
Las declaraciones de victoria por parte de Irán también forman parte de una narrativa política interna y externa, en medio de un conflicto que, aunque pausado, sigue latente y con riesgo de reactivarse si se rompe la tregua.
Con este mensaje, Teherán busca consolidar su posición como actor clave en la región y presionar en futuras negociaciones, especialmente en temas estratégicos como el control del estrecho de Ormuz y la seguridad energética global.