Por Javier Ugalde
Cancún es una ciudad a la que casi desde su nacimiento todo le fue quedando pequeño, de tal manera que ha vivido de manera permanente con rezagos en muchos aspectos.
Quizá ese hecho y su condición de ciudad de inmigrantes, la volvieron la primera urbe de Quintana Roo que vivió el fenómeno de la llamada alternancia en el poder.
De esta forma, tras 27 años de dominio de la otrora aplanadora priista, se han dado, en los últimos 23 años, vuelcos en el mando municipal de Benito Juárez, que fueron del Partido Verde al PRD y de ahí de regreso al PRI, para después rematar en Morena y sus aliados verdes y del PT.
Durante los primeros 27 años en que los quintanarroenses tuvieron la capacidad de elegir a sus autoridades, el municipio de Benito Juárez fue gobernado por el PRI y durante todos esos años estuvo en concordancia con gobiernos estatales y federales del mismo partido.
Sin embargo, ese PRI, con su liturgia presidencialista y su cada vez más rígida, pesada y rancia estructura, a pesar de que gestó y vio nacer a Cancún, que muy pronto se destapó como su proyecto más exitoso de finales del siglo XX, no pudo atender de manera adecuada y oportuna al impetuoso destino vacacional que se puso a crecer de forma acelerada en todos los sentidos, por lo que fue siempre rebasado.
Y ocurrió así, a pesar de que esos gobiernos priistas llevaron a cabo planes y programas que buscaron hacer frente a las invasiones de tierras, que desde muy pronto se empezaron a multiplicar; a la falta de servicios, que nunca alcanzaban para atender a la creciente población; y al permanente rezago de vivienda e infraestructura.
Todo eso influyó para que ya desde antes de que iniciara el presente siglo se viera amenazada en Cancún la aplanadora priista. Primero fue el que se conoció como “El Pachazo”, un extraño hecho político que le permitió al priísta Carlos Cardín Pérez ganar sin sobresaltos la presidencia municipal de Benito Juárez en 1996.
Luego, en el 2000, el PRI perdió ante Vicente Fox la Presidencia de la República y esa ola panista volvió diputado federal a Juan Ignacio “El Chacho” García Zalvedad, quien dos años después dio inicio a la alternancia en el gobierno de Benito Juárez.
Sin embargo, ni con los Verdes, ni después con el PRD, ni con el retorno del PRI, ni ahora con la alianza encabezada por Morena, se han logrado, a través de los gobiernos municipales, resolver los rezagos que padece Cancún.
Todo indica que se requiere de un buen empujón, ya sea a través del un buen presupuesto aportado por la Federación, o de la intervención de otras instancias de gobierno, como ocurrió con obras grandes que le urgían a Cancún, donde el expresidente Andrés Manuel López Obrador realizó obras tales como la repavimentación del bulevar Colosio y el puente Nichupté, aún en proceso.
Columna publicada en El Heraldo Quintana Roo.










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