Texto Sentido
Por Humberto Aldana Navarro
El miércoles pasado finalmente se entregó la iniciativa de Reforma Constitucional de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en la Cámara de Diputados, misma que será la cámara de origen para su análisis, discusión y, en su caso, aprobación.
Como es de dominio público, esta iniciativa es uno de los 100 compromisos de campaña de la entonces candidata a la presidencia de la República por la coalición Morena-Partido Verde-PT, aprobada en cada plaza pública por la inmensa mayoría de quienes asistían, todas y todos al menos simpatizantes de la Cuarta Transformación, en muchos de los casos y en particular en el espectacular cierre de campaña de la Doctora Sheinbaum, con la presencia de las dirigencias estatales y nacionales de los tres partidos aliados. El compromiso fue de total apoyo.
No obstante, se delineó de manera incluso más radical que lo que al final se presentó como iniciativa de Reforma Constitucional, como lo es la reducción del número de diputados y diputadas plurinominales, del gasto en elecciones, incluyendo al INE, por supuesto y de la eliminación de los llamados OPLES en los estados, la simple mención de la reforma dio paso a una serie de declaraciones, en particular de los aliados de Morena, que no solo fueron utilizadas por la oposición como un argumento de ruptura de la alianza transformadora, también han dado lugar a una serie de especulaciones que, por un lado, no abonan a la unidad del propio movimiento que tan generosamente coadyuvó al crecimiento de los aliados y sí, por el otro, generan una sensación de desencanto entre la ciudadanía que ha mostrado su total respaldo a la Presidenta en todas las encuestas serias del país.
Entretanto, el día de ayer tuvo lugar la VII sesión del Consejo Nacional de Morena, en el cual no sólo se reitera la decisión de apoyar sin titubeos a la Presidenta en cuanto a su iniciativa de Reforma, también se hace un llamado tácito a los partidos aliados a continuar juntos por el camino de la transformación -léase, “reconsideren su voto en contra de la Reforma Electoral”-. También se aprobó el programa electoral para el proceso 2026-2027, dejando claro que las encuestas no se decantarán hacia un puntero por el simple criterio de conocimiento del personaje ni la intención de voto de la ciudadanía, sino por su probidad, honestidad, antecedentes de lucha dentro del movimiento y su trabajo territorial. Es decir, Morena reivindica al Movimiento por el valor ético de sus cuadros, claro mensaje a oportunistas sin peso específico, con mala fama, sin calidad moral o incluso a quienes despotricaron en contra de la transformación en el pasado, fueron incorporados a pesar de todo y ahora afectan al Movimiento llevando gobiernos y cargos al caño por corrupción o despotismo. Es como un renacer de la lucha.










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