DIANA ALVARADO 26 DE MARZO.-La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, consideró que “no es bueno para el país” que no se haya aprobado adelantar la revocación de mandato, tras la discusión del llamado Plan B de la reforma electoral en el Senado.
Durante su conferencia, la mandataria hizo un balance del resultado legislativo y señaló que, aunque se avalaron algunos puntos clave de su iniciativa, la exclusión de este mecanismo representa una decisión negativa para la vida democrática del país.
Sheinbaum explicó que su propuesta buscaba abrir la posibilidad de que la revocación de mandato pudiera realizarse en el tercer año de gobierno, incluso coincidiendo con las elecciones intermedias de 2027, con el fin de facilitar la participación ciudadana.
“Pienso que es malo para el país que no se haya aprobado. Pero bueno, así lo decidieron”, expresó la presidenta al referirse a la votación en el Senado.
Asimismo, afirmó que no existían argumentos suficientes para rechazar esta modificación, ya que —desde su perspectiva— el mecanismo fortalece la democracia al permitir que la ciudadanía evalúe a sus gobernantes en distintos momentos del sexenio.
La mandataria también señaló que algunos partidos políticos se opusieron por temor a perder votos, al considerar que la presencia del Ejecutivo en la boleta podría influir en los resultados electorales.
Pese a esta diferencia, Sheinbaum destacó que el Senado sí aprobó otros aspectos del Plan B, principalmente aquellos relacionados con la reducción de gastos y eliminación de privilegios en el sistema político-electoral.
La exclusión de la revocación de mandato adelantada mantiene vigente el esquema actual, que establece este ejercicio en el cuarto año de gobierno, es decir, en 2028.
El debate sobre este mecanismo continúa siendo uno de los puntos más controvertidos dentro de la reforma electoral, al enfrentar posturas sobre su impacto en la democracia, la equidad electoral y la participación ciudadana.
Con esta postura, la presidenta dejó claro que, aunque reconoce los avances parciales del Plan B, la no aprobación de la revocación anticipada representa una oportunidad perdida para ampliar los mecanismos de decisión ciudadana en México.






