DIANA ALVARADO 9 DE JUNIO.-Morena reiteró sus acusaciones de una presunta compra masiva de votos durante las elecciones legislativas celebradas en Coahuila y anunció que continuará reuniendo pruebas para sustentar las denuncias que presentará ante las autoridades electorales y otras instancias competentes.
La dirigencia nacional del partido sostuvo que existen evidencias de una operación sistemática para influir en el voto ciudadano mediante mecanismos de coacción y entrega de beneficios económicos, presuntamente coordinados por operadores vinculados al PRI. Entre los señalamientos destaca el uso de códigos QR para verificar la participación de votantes y asegurar compromisos electorales a favor del tricolor.
La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, aseguró que la magnitud de la operación observada durante la jornada electoral obliga a investigar el origen de los recursos utilizados, por lo que el partido buscará que tanto las autoridades electorales como la Unidad de Inteligencia Financiera revisen las denuncias presentadas.
Asimismo, dirigentes y legisladores morenistas denunciaron que durante los días previos y durante la elección se registraron actos de intimidación, detenciones de simpatizantes y presuntas acciones de presión contra representantes del movimiento en diversos municipios de la entidad.
Morena sostuvo que las irregularidades detectadas forman parte de lo que calificó como una “elección de Estado”, al considerar que existió una estructura política y operativa destinada a favorecer al PRI durante el proceso electoral.
Por su parte, el PRI rechazó los señalamientos y defendió la legitimidad de su triunfo, argumentando que la ciudadanía votó libremente y que los resultados reflejan el respaldo obtenido por sus gobiernos en Coahuila. El dirigente nacional priista, Alejandro Moreno Cárdenas, afirmó que no permitirán que Morena desacredite en los tribunales lo que no logró ganar en las urnas.
Los resultados preliminares otorgaron a la alianza PRI-UDC alrededor del 55 por ciento de la votación y el triunfo en los 16 distritos de mayoría relativa, mientras que Morena y el Partido del Trabajo obtuvieron cerca del 26 por ciento de los sufragios sin conseguir victorias distritales.
A pesar de la amplia diferencia registrada en las urnas, Morena insistió en que las presuntas anomalías deben ser investigadas a fondo y adelantó que presentará recursos legales para solicitar la revisión de diversas casillas y de los mecanismos utilizados durante la jornada electoral.
Diversos análisis posteriores a la elección también identificaron casillas con niveles atípicos de participación y resultados extraordinariamente favorables para el PRI, elementos que han alimentado el debate político sobre el desarrollo de los comicios.
Mientras avanzan los cómputos oficiales y las posibles impugnaciones, la elección de Coahuila se ha convertido en uno de los principales referentes políticos rumbo a los comicios intermedios de 2027, donde Morena y la oposición buscarán medir nuevamente sus fuerzas electorales.







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