Evo Morales /

Nicolás Durán
Nicolás Durán

El Minotauro   /

Por Nicolás Durán de la Sierra   /

El tema de hoy en México es el exilio del presidente Evo Morales Ayma y, claro, las histerias políticas que causó su arribo al país, de entre las que destacan y mucho los aspavientos de Marko Cortés, el líder nacional del PAN, aunque los suyos, debe acotarse, no fueron los únicos que acusaron inusitada bajeza. Las redes sociales, el  facebook sobre todo, fueron también escaparate del racismo que priva en parte de nuestra fina sociedad.

No es este un tema nuevo, pues en este mismo espacio se ha abordado ya el tema del racismo y del desprecio al indígena que priva en buena parte de nuestra sociedad, según informes del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, pero la llegada del expresidente de Bolivia avivó esta tan nuestra patología social. Desde luego que ha millones de mexicanos que no la padecen, pero no por ello debe ocultarse la tara. 

El golpe de estado en Bolivia, que es lo que fue, se debe básicamente a que la riqueza de la nación, por primera vez en su historia era explotada por un gobierno de corte popular y no, como sucede en muchos países, por una minoría rapaz que saqueaba todos los recursos. Sí, ya sé que el fenómeno nos suena cercano, pero estamos hablando de aquel país. 

Aun para los Estados Unidos, con su FMI y su Banco Mundial, así como para para Alemania e Inglaterra, de entre los países conservadores de Europa, el avance social que registra aún Bolivia era envidiable y Evo Morales Ayma un ejemplo a seguir… 

Qué ocurrió entonces?  Que hace un par de años, según análisis de la agencia financiera Bloomberg, el depuesto presidente se negó a asociarse  en desventaja con empresas alemanas y norteamericanas para la explotación del litio, ese valioso mineral insustituible para echar a andar automóviles, computadoras, relojes y teléfonos inteligentes y otros aparatos modernos y el país sudamericano tiene las reservas más grandes del mundo… La triste historia latinoamericana…