¿Y la austeridad republicana, apá? /

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Por Carlos García   /

Ricardo Monreal, líder del Senado de la República, dejó claro en Cancún el estilo con el que opera para llevar agua a su molino en el México de la 4T, luego de su actuación y discurso en el faraónico acto con el que su compañera de bancada, Marybel Villegas, rindió su primer informe de labor legislativa.

Con la presencia de 26 senadores de Morena y uno del PRD, además de un presidente municipal de Quintana Roo, tres diputados locales, incluido el líder del Congreso estatal; dirigentes empresariales y contingentes de 10 de los 11 municipios del estado que casi lograron llenar el salón principal del Centro de Convenciones de Cancún, el informe de la senadora se convirtió en un acto sin precedentes en Quintana Roo, pues no se recuerda que algún legislador federal quintanarroense haya dado muestra de tal garbo y gasto de recursos para dar cuenta de sus acciones como representante popular.

Es la forma como Monreal ha empezado a impulsar al grupo político que ha ido tejiendo dentro de la 4T, a pesar de que rompe con los preceptos básicos de austeridad y combate a la corrupción del proyecto del presidente Andrés Manuel López Obrador, dado el dispendio que demostró, porque traer a 27 senadores con sus familias y hospedarlos en el exclusivo hotel Estudio Playa Mujeres by Atelier All Inclusive, de 4.5 estrellas, con tarifa individual de siete mil 800 pesos por persona la noche, más la renta del Centro de Convencioes en la Zona Hotelera de Cancún y la parafernalia para montar el show y a la vez mover a los contingentes de casi todo el estado, cuesta, y mucho.

De hecho, todo ese montaje y producción pesó tanto en el ambiente, que se convirtió en un mensaje subliminal que terminó por ridiculizar el contenido de los discursos de los senadores Villegas y Monreal, quienes se dedicaron a exaltar reformas, acciones y proyectos de la 4T que nada tenían que ver con lo ostentoso del acto y sus invitados de lujo.

El informe de la legisladora Villegas opacó los mejores tiempos del priísmo quintanarroense, tiempos en los que ningún senador del partido tricolor llegó a tal osadía de autopromoción política con calidad de “destape” adelantadísimo para la sucesión en el máximo cargo estatal, que Monreal dejó claro con su frase: “Quintana Roo huele a perfume de mujer”.