El Puente Nichupté no solucionará el tráfico hacia la Zona Hotelera de la ciudad, sino que incluso lo puede hacer peor, vaticinó Sergio González Rubiera, presidente de la Asociación Mexicana de Agencias de Turismo Receptivo (Amatur), quien señaló que son notorios los “embudos” que generará tanto en el distribuidor vial, como en el bulevar Kukulcán.
En entrevista, el empresario transportista dijo esperar equivocarse, pero basta revisar la obra para ver que los carriles de acceso, tal como se hicieron en el puente de Playa del Carmen, son demasiado estrechos, solo con un carril.
La llegada de coches a la avenida Bonampak supondrá un “embudo terrible”, afirmó, y en la Zona Hotelera ya se perdió un carril.
“En lo que hacen el distribuidor ahí, serán meses de obras en un lugar del que vivimos todos”, comentó.
En lugar de un puente en la laguna Nichupté, lo preferible hubiera sido el proyecto de transporte lagunar, que proponía el finado empresario Germán Orozco, alegó. Se requería un estacionamiento de 5 mil vehículos en Tajamar, para luego cruzar la laguna vía marítima, y así llevar a los trabajadores a sus centros de trabajo.
En general, en todo Cancún la movilidad cada vez es peor, alegó. Esto se siente, por ejemplo, en el bulevar Colosio, en el que se toma uno 40 minutos en atravesar, y donde además hay derrapes por el tipo de concreto hidráulico utilizado. En ciertos horarios, todas las avenidas principales se saturan, lamentó.
“Es grave lo que está pasando y parece que la autoridad no le está dando la seriedad que merece”, se quejó.
“El problema es que el transporte masivo es pésimo y no incentiva a que uno deje el coche en casa”, comentó. “Lo idóneo es que si uno quiere ir a la Zona Hotelera, que agarre transporte público y no sufra por el estacionamiento, pero, ¿quién quiere viajar en este transporte, sin aire acondicionado, con las sillas rotas, en mal estado? Eso sin mencionar las peseras que son un peligro público”.










Sé el primer en dejar tu comentario de esta noticia