Por Danna Felisa Ramírez Saldaña
La violencia no es amor y nunca será vida.
La violencia (con sus múltiples máscaras y facetas), nos rodea.
No saber qué hacer, es el inicio de un sendero oscuro que conduce a la desesperación.
En la calle, al interior de las casas, la violencia ataca a las personas.
Una de sus manifestaciones es la supuesta superioridad de los hombres, que en la cultura patriarcal son denominados machos, que, de pequeños, se forjaron como su padre, su abuelo…, con estereotipos de género bien anclados en la historia. Triste historia para muchas de nosotras.
Por supuesto, muchos niños, hombres, también la padecen, pero con las mujeres se ensaña con ligereza y contundencia.
La violencia envuelve, atenaza.
Muchos de los comportamientos violentos los vemos en los supermercados, calles, tiendas departamentales, en los parques…, y nos hacemos a un lado por no querer problemas o, simplemente, porque hemos “normalizado” esas conductas negativas.
Yo misma he gritado, llorado y he visto llorar y gritar, impotentes, a muchas conocidas, familiares, amigas…
Es momento de romper el silencio, porque tu voz importa y tu vida también.
Si estás pasando por una situación de violencia o conoces a alguien que lo esté, DENUNCIA.
No estás sola, hay ayuda disponible y tu denuncia puede salvar vidas.
Pide ayuda. Infórmate sobre las acciones a seguir. Ese es el primer paso, allegarse de información especializada: Llama:
911 Emergencias
“No estás sola”: llama a la LÍNEA: 800 500 95 59
Línea de asistencia telefónica de la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Quintana Roo: 075, disponible las 24 horas y todos los días del año.
Si resides en el Municipio de Solidaridad, comunícate a cualquiera de estos números telefónicos:
Link y correo del Instituto de las Mujeres del Municipio de Solidaridad:
https://gobiernodesolidaridad.gob.mx/mujeres
i.mujeres@gobiernodesolidaridad.gob.mx
Hay que visibilizar la violencia.
Alzar la voz.
Los que tenemos una encomienda pública, de cualquier nivel, debemos de trabajar para avanzar en la implementación de políticas públicas o acciones concretas para erradicar este problema que tiene múltiples aristas.
Sólo unidas podemos avanzar para desterrar este negativo y complejo fenómeno.
Digamos ya basta a las expresiones de odio.
Indudablemente el camino es la SORORIDAD en contra de la cultura patriarcal, que aún discrimina y violenta. Hemos avanzado, pero en pleno siglo XXI, aún está presente.
Debemos visibilizar los estereotipos de género, la violencia de todo tipo para decir en voz alta y con acciones:
“¡YA BASTA!”
Reitero: Denuncia cualquier tipo de violencia. Acude a las instancias del gobierno estatal o municipales más cercanas enfocadas a esta temática para recibir información especializada para saber qué hacer, conforme a las circunstancias de tiempo, modo y lugar.
Alza la voz.
¡YA BASTA!
De acuerdo a la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia del Estado de Quintana Roo, los tipos de violencia contra las mujeres son:
“ARTÍCULO 5.- Los tipos de Violencia contra las Mujeres son:
I. La violencia psicológica.- Es cualquier acto u omisión que dañe la estabilidad psicológica, que puede consistir en: negligencia, abandono, descuido reiterado, celotipia, insultos, humillaciones, devaluación, marginación, indiferencia, infidelidad, comparaciones destructivas, rechazo, restricción a la autodeterminación y amenazas, las cuales conllevan a la víctima a la depresión, al aislamiento, a la devaluación de su autoestima e incluso al suicidio;
II. La violencia física. Es cualquier acto que inflige daño no accidental, usando la fuerza física o algún tipo de arma, objeto, ácido o sustancia corrosiva, cáustica, irritante, tóxica o inflamable o cualquier otra sustancia que, en determinadas condiciones, pueda provocar o no lesiones ya sean internas, externas, o ambas;
III. La violencia patrimonial.- Es cualquier acto u omisión que afecta la supervivencia de la víctima. Se manifiesta en la transformación, sustracción, destrucción, retención o distracción de objetos, documentos personales, bienes y valores, derechos patrimoniales o recursos económicos destinados a satisfacer sus necesidades y puede abarcar los daños a los bienes comunes o propios de la víctima;
IV. La violencia económica.- Es toda acción u omisión del agresor que afecta la supervivencia económica de la víctima. Se manifiesta a través de limitaciones encaminadas a controlar el ingreso de sus percepciones económicas, así como la percepción de un salario menor por igual trabajo, dentro de un mismo centro laboral;
V. La violencia sexual.- Es cualquier acto que degrada o daña el cuerpo y/o la sexualidad de la víctima y que por tanto atenta contra su libertad, dignidad e integridad física. Es una expresión de abuso de poder que implica la supremacía masculina sobre la mujer, al denigrarla y concebirla como objeto;
VI. La violencia moral.- Se reputa como tal todo acto u omisión encaminados a la vejación, escarnio y mofa de la víctima que se sienta afectada en su calidad humana y en su moral como persona, cuya finalidad esencial sea exponerla al desprecio de los demás y le impida el buen desarrollo a la integración social;
VII. La violencia obstétrica.- Es toda acción u omisión intencional por parte del personal de salud, que dañe, lastime o denigre a la mujer durante el embarazo y parto, así como la negligencia en su atención médica que se exprese en un trato deshumanizado, en un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, trayendo consigo pérdida de autonomía y capacidad de decidir libremente sobre sus cuerpos y sexualidad; considerando como tales, la omisión de la atención oportuna y eficaz de las emergencias obstétricas y practicar el parto por vía de cesárea, existiendo condiciones para el parto natural, sin obtener el consentimiento voluntario, expreso e informado de la mujer;
VIII. La violencia contra los derechos reproductivos.- Toda acción u omisión que limite o vulnere el derecho de las mujeres a decidir libre y voluntariamente sobre su función reproductiva, en relación con el número y espaciamiento de los hijos, acceso a métodos anticonceptivos de su elección, y acceso a una maternidad elegida y segura, y
IX. Violencia Vicaria: Aquella violencia contra la víctima que ejerce la persona que mantenga o haya mantenido una relación de hecho o de pareja con aquella, y que por si o por interpósita persona, utilice como medio a las hijas e hijos de ésta, para causarle daño, generando una consecuente afectación psicoemocional e incluso física, económica, patrimonial o de cualquier otro tipo, tanto a la víctima, como a quienes fungieren como medio.
IX Bis. Violencia Simbólica: Es cualquier acción u omisión ejercida por una persona sobre otra, a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos, trasmita y reproduzca denominación, cosificación, desigualdad, y discriminación en las redes sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad.
X. Cualesquiera otras formas análogas que lesionen o sean susceptibles de dañar la dignidad, integridad o libertad de las mujeres”.
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