DIANA ALVARADO 27 DE MARZO.-El Partido del Trabajo (PT) definió su postura frente al llamado Plan B de la reforma electoral a partir de un factor clave: el temor a perder su registro en las elecciones de 2027, de acuerdo con versiones surgidas en el contexto del debate legislativo.
De acuerdo con el análisis político derivado del proceso, el PT consideró que empatar la revocación de mandato con las elecciones intermedias de 2027 podría provocar que el voto se concentrara en Morena, reduciendo su propia votación y poniendo en riesgo su permanencia como partido político.
Este escenario llevó al partido a no respaldar uno de los puntos centrales de la reforma, particularmente el adelanto de la revocación de mandato, lo que terminó por frenar esa propuesta dentro del Senado.
La negativa del PT tuvo un impacto directo en el resultado legislativo, ya que sin su apoyo no se alcanzó la mayoría calificada necesaria, obligando a modificar el contenido final del Plan B electoral.
El episodio evidenció tensiones dentro de la coalición gobernante, integrada por Morena, PT y el Partido Verde, donde a pesar de mantener una alianza formal, existen intereses electorales distintos entre los partidos.
La preocupación del PT se centra en el riesgo de no alcanzar el porcentaje mínimo de votación requerido por la ley para conservar su registro, lo que condicionó su estrategia política frente a la reforma.
Este cálculo electoral se suma a otros desacuerdos internos sobre el alcance de la revocación de mandato y su posible impacto en la competencia política, especialmente en un escenario donde el Ejecutivo federal podría tener presencia en la boleta.
Como consecuencia, el Plan B aprobado en el Senado quedó reducido a modificaciones más acotadas, sin incluir el adelanto de la revocación, considerado uno de los puntos más relevantes de la propuesta original.
El caso refleja cómo los intereses de supervivencia política de los partidos aliados pueden influir en decisiones legislativas clave, incluso dentro de un mismo bloque.
Con ello, el debate sobre la reforma electoral dejó en evidencia que, más allá de los argumentos técnicos, los cálculos electorales jugaron un papel determinante en la definición final de la iniciativa.






