Nicolás Durán de la Sierra
Aunque por el momento se trata de un proyecto más de la estatal Agencia de Proyectos Estratégicos, tan solo la idea de que se edifiquen cientos de viviendas de lujo en lo que hoy es la aeropista de Isla Mujeres ha causado alarma entre la población isleña, entre actores de todos los partidos que han coincidido en oponerse hasta a su mera discusión. El proyecto no es viable.
La dicha agencia de proyectos, eufemismo que equivale a oficina de negocios del gobierno en turno, fue creada por el exgobernador Carlos Joaquín para buscar nichos de inversión privada, en la que su gobierno -claro-sería parte activa, y ha tenido hasta hoy pobres resultados. Lo de “estratégica” se lo pusieron pues les gustó como suena la palabra. Business office, dirían los gringos.
En el proyecto de la agencia estatal se señala que serían cuatrocientos departamentos de lujo sobre un área de diez hectáreas y que se aplicaría o, mejor, se trataría de aplicar la flamante Ley de Expropiación de Quintana Roo, la recién impugnada por la Comisión Nacional de Derechos Humanos ante la corte superior de justicia, y la que está ahora en reformas locales.
Pese a lo belicosa de su actividad política, integrada por clanes y familias muchas veces contarías, la comunidad de Isla Mujeres siempre se ha unido en la defensa de su heredad común, y este es uno de esos casos, pues dicho proyecto en el centro del pueblo significaría sin más el colapso de todos los servicios públicos de la isla; seria, pues, el fin de la Isla Mujeres que conocemos.
En lo político no habría gobierno que pudiera justificar la utilidad social del citado proyecto inmobiliario, y aún menos uno con las siglas de Morena, ni ayuntamiento -esperemos- que diera el cambio de uso de suelo. ¿Cómo explicaría, por ejemplo, la alcaldesa Atenea Gómez lo que pudiera ser hasta un crimen ambiental contra su propia isla? Es impensable.
Si hay un aspecto positivo de todo esto es que, cual se anotó, se trata solamente de un proyecto más de una oficina creada por un gobierno de corte gerencial, que poco o nada tiene que ver con la Cuarta Transformación en marcha, con los afanes de un bienestar general y no el lucro de unos cuantos…
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