Una parte de la sociedad mexicana continúa normalizando la violencia.
Las redes sociales dan cuenta de hechos lamentables, muchos de los cuales son violencia de género.
La violencia contra las mujeres no es solamente física, ya que hay violencia patrimonial, psicológica, sexual, económica, etc. Visible e imperceptiblemente está presente.
Violencia contra las mujeres es cualquier acción u omisión, basada en su género, que les cause daño o sufrimiento psicológico, físico, patrimonial, económico, sexual o la muerte tanto en el ámbito privado como en el público; y se puede presentar y desarrollar en diferentes ámbitos como el seno familiar, en el medio laboral y docente, en la comunidad, violencia política, en medios digitales y mediáticos, entre otros.
Asimismo, el género se entrecruza con otras identidades que generan opresión, influyendo sobre el acceso de las mujeres y las niñas a derechos y oportunidades.
Como se denota es un tema estructural y complejo, que se genera en contextos históricos específicos, y, más aún, cada caso de violencia contra la mujer se desarrolla en determinadas circunstancias de tiempo, modo y lugar.
Por supuesto, que se ha avanzado, prueba de ello es el marco jurídico internacional y nacional en la materia, así como las políticas públicas y acciones que llevan a cabo las instancias especializadas de los tres órdenes de gobierno.
Pero falta mucho por hacer en esta materia.
En este texto subrayo el tema de la normalización de los estereotipos y roles de género que imperceptible o burdamente violentan a las mujeres. Estamos inmersas en relaciones de poder donde el hombre, muchas veces, pisotea la dignidad de las mujeres.
En mi carácter de Regidora y Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Ayuntamiento de Playa del Carmen he promovido acciones de concientización y visibilización de los estereotipos de género, a fin de erradicarlos.
Así, he propuesto acciones de capacitación en los espacios educativos en materia de violencia política y violencia de género, así como acciones para erradicar estos negativos fenómenos..
Es claro que todos los días tenemos que trabajar para desterrar los roles de género, haciendo a un lado la falsa concepción de que las mujeres tenemos la obligación de hacer las labores del hogar, como tender camas, preparar los alimentos, entre otros. Que en las oficinas sólo sabemos servir café, hacer oficios, entregar correspondencia, etc.
Los hombres, al contrario y según esta nefasta concepción, están capacitados para desempeñar con eficiencia tareas y labores propias del sector público, como dirigir, coordinar, mandar, entre otros.
En concordancia con lo anterior, los niños tienen capacidades diferentes, superiores a las niñas.
Dos polos opuestos, donde los hombres tienen la batuta.
Por tanto, visibilicemos los estereotipos y roles de género. No debemos permitir que cuestionen a los mujeres sobre el modo de pensar, vestir (“¿Por qué vistes tan provocativa?”) y de actuar, cuando luchamos para alcanzar nuestro proyecto de vida.
Subrayamos que todavía vivimos en una sociedad patriarcal, por lo cual es necesario incrementar las políticas públicas, programas y acciones para enfrentar las aristas de la violencia de género, siendo fundamental intensificar las campañas de concientización y de erradicación del lenguaje de odio.
Cierto, hemos avanzado, pero en muchas regiones del país, inclusive en muchas casas de cualquier ciudad, impera esa realidad.
No hay que bajar la guardia.
¡Digamos no a la violencia!
¡Levantemos la voz!
Visibilicemos y nunca normalicemos la violencia de genero.
Digamos al unísono: ¡Ya basta!










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