DIANA ALVARADO 16 DE FEBRERO.-
El mercado de boletas y materiales electorales de México podría superar el año próximo 3 mil millones de pesos para la realización de una megaelección que incluye contiendas federales y locales.
En los años recientes, un pequeño grupo de cuatro empresas –y asociados– ha recibido la mayoría de los contratos de manos del Instituto Nacional Electoral (INE) y los Organismos Públicos Locales Electorales (Oples).
Esa circunstancia motivó en 2022 la apertura de una investigación de oficio de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece); luego de detectarse “posibles prácticas monopólicas absolutas”, se indicó en el aviso de indagatoria, cuyo inicio se publicó en el Diario Oficial de la Federación en julio de 2022.
Aunque hasta la eliminación de la Cofece, el año pasado, no se dieron a conocer los resultados del caso, tampoco en el INE ha habido cambios sustanciales, pese a que un estudio interno del órgano, realizado de cara a la más reciente elección federal, advirtió distintos “desequilibrios” en la materia.
Por ejemplo, refirió desbalances en el costo unitario de la fabricación de las boletas (del año 2014 al 2021), pues mientras el INE pagaba 0.87 centavos, en Tlaxcala se pagaron 5.89 y en Hidalgo la carga fue de 3.29 pesos.










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