DIANA ALVARADO 24 DE MARZO.-El dictamen del llamado “Plan B” de la reforma electoral avanzó en comisiones del Senado, donde fue aprobado por mayoría de Morena y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), sin el respaldo del Partido del Trabajo (PT).
La votación en comisiones registró 24 votos a favor y 11 en contra, con lo que la iniciativa superó su primera etapa dentro del proceso legislativo y quedó lista para ser turnada al pleno del Senado.
Uno de los puntos centrales del dictamen es que la revocación de mandato pueda realizarse en el tercer o cuarto año del sexenio, lo que permitiría que el ejercicio se lleve a cabo en 2027, junto con las elecciones intermedias.
La propuesta también contempla que la persona titular del Ejecutivo federal pueda promover el proceso de revocación y solicitar el voto a favor de su permanencia, lo cual ha generado desacuerdos dentro del bloque oficialista.
Precisamente este punto es el que ha provocado la diferencia con el PT, cuyos legisladores no asistieron a la sesión de comisiones al no estar de acuerdo con permitir la promoción del proceso desde el Ejecutivo.
A pesar de esta ausencia, Morena y el PVEM continuaron con el análisis y aprobación del dictamen, mientras que dirigentes del oficialismo aseguraron que la coalición se mantendrá unida rumbo a las siguientes etapas del proceso legislativo.
Durante la discusión, legisladores de oposición de PAN, PRI y Movimiento Ciudadano criticaron la iniciativa, al señalar que podría generar ventajas indebidas para el partido en el poder y afectar la equidad en los procesos electorales.
Por su parte, senadores de Morena defendieron la propuesta al afirmar que forma parte de un modelo de democracia participativa, en el que la ciudadanía tenga la facultad de decidir si un gobernante continúa o no en su cargo.
El dictamen fue turnado a la Mesa Directiva del Senado y se prevé que sea discutido y votado en el pleno en los próximos días, donde sí será necesario el respaldo del PT para alcanzar la mayoría calificada requerida.
Con este avance, el “Plan B” electoral entra en una fase decisiva en el Senado, en medio de tensiones políticas dentro del bloque oficialista y críticas de la oposición, que podrían influir en su aprobación final.






