En Quintana Roo, solo el 14% de la población cuenta con una licenciatura terminada. Ese dato, confirmado por el INEGI en el Censo de 2020, revela una realidad que suele quedar oculta detrás del brillo turístico.
En este mes de acuerdo con medios informativos de Quintana Roo entrarán a educación superior 9500 alumnos, pero cerca de 2000 no encuentran espacio en universidades públicas por una sencilla razón: en Quintana Roo no existen suficientes universidades públicas y tenemos sobrepoblación de universidades privadas (muchas de ellas con REVOE de dudosa procedencia).
El programa “Mi derecho mi lugar”, en la entidad nos deja claro que la educación superior sigue siendo un privilegio, y el acceso a espacios públicos de formación profesional es insuficiente para una entidad con el dinamismo económico y crecimiento poblacional acelerado como la nuestra.
Somos uno de los estados más jóvenes del país y uno de los que más rápido crece. Sin embargo, esa expansión no ha venido acompañada de una infraestructura educativa proporcional. Mientras ciudades como Cancún y Playa del Carmen se consolidan como polos turísticos globales, la oferta pública de licenciaturas, maestrías y doctorados permanece limitada, concentrada en pocas instituciones privadas y con cupos que no alcanzan para cubrir la demanda real.
La consecuencia es clara: miles de jóvenes terminan la preparatoria sin un camino accesible hacia la educación superior, obligados a migrar a otros estados, recurrir a universidades privadas de alto costo o abandonar definitivamente sus estudios para trabajar en el sector turístico con muy bajos sueldos, lo que finalmente los lleva a buscar más ingresos en el crimen organizado.
De igual manera, el acceso a las universidades privadas muchas veces impulsa pensamientos críticos divergentes con la realidad política del gobierno actual, con lo que los grupos conservadores tienen la batuta en la formación profesional en el estado.
De acuerdo con el INEGI, en Quintana Roo el 86% de los ciudadanos no tienen estudios de licenciatura y 98% no cuentan con posgrado. Para un estado con dos millones de habitantes, la cifra es un recordatorio contundente de la brecha educativa.
Por ello, es importante que quienes se encuentren interesados en buscar una posición política en 2027 consideren la educación como uno de los más importantes temas a considerar, ya que sin ella, los sueldos y salarios de los Quintanarroense seguirán siendo bajos y seguirán generándose únicamente espacios de mano de obra no calificada en el sistema neo feudalista en el que se ha convertido el sector turístico de Quintana Roo.
De no ser así, la profecía de Varoufakis se hará realidad en Quintana Roo y el estado de bienestar seguirá siendo una promesa, como lo son aquellas cosas que ya no tienen mucho sentido.







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