DIANA ALVARADO 30 DE ABRIL.-Una masiva acumulación de sargazo en el océano Atlántico podría alcanzar cerca de 40 millones de toneladas en 2026, lo que anticipa una de las temporadas más intensas de esta macroalga en el Caribe y el Golfo de México.
Este fenómeno forma parte del llamado Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico, una extensa franja de algas que se extiende desde África hasta el Caribe y que se ha vuelto recurrente desde 2011.
De acuerdo con especialistas, el crecimiento del sargazo se debe a una combinación de factores como:
Calentamiento del océano
Exceso de nutrientes provenientes de ríos y actividad humana
Cambios en corrientes marinas y vientos
Aunque en mar abierto el sargazo cumple una función ecológica importante —sirviendo como hábitat para diversas especies—, cuando llega a las costas genera impactos severos.
Entre las principales afectaciones destacan:
Daño a arrecifes y ecosistemas marinos
Malos olores por descomposición
Afectaciones a la salud por gases como el ácido sulfhídrico
Golpe directo al turismo y la economía local
Para México, especialmente en el Caribe como Quintana Roo, este escenario implica un reto mayor, ya que se prevé que grandes volúmenes de sargazo lleguen a las playas durante los próximos meses, coincidiendo con temporadas vacacionales clave.
Las autoridades han optado por estrategias como:
Recolección en altamar
Barreras de contención
Proyectos de aprovechamiento del sargazo (economía circular)
Sin embargo, especialistas advierten que el problema es estructural y global, por lo que no tiene una solución inmediata, sino que requiere acciones a largo plazo para reducir sus causas.
En este contexto, la temporada 2026 podría convertirse en una de las más críticas registradas, confirmando que el sargazo ya no es un fenómeno ocasional, sino un desafío permanente para el Caribe mexicano y otras regiones del Atlántico.







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