DIANA ALVARADO 29 DE ABRIL.-La oposición en México exigió la renuncia del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, tras las acusaciones del gobierno de Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico.
Partidos como el PAN y el PRI consideraron que la gravedad de los señalamientos amerita que el mandatario se separe del cargo mientras se investigan los hechos, argumentando que su permanencia debilita la credibilidad institucional.
Además, legisladores de oposición plantearon la posibilidad de desaparecer poderes en Sinaloa, una medida prevista en el artículo 76 constitucional que permitiría al Senado nombrar un gobierno provisional si se determina que las instituciones estatales no funcionan adecuadamente.
En el Senado, figuras opositoras también solicitaron la comparecencia de Rocha Moya para que explique su situación, mientras crece la presión política en torno al caso.
Las exigencias surgen luego de que autoridades estadounidenses acusaran al gobernador y a otros funcionarios de colaborar con el Cártel de Sinaloa, lo que ha provocado un fuerte impacto en la política nacional y en la relación bilateral.
Por su parte, Rocha Moya ha rechazado las acusaciones y descartado renunciar, asegurando que no tiene nada que temer y que se trata de señalamientos sin sustento.
En contraste, el gobierno federal ha adoptado una postura de cautela. La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que cualquier acción dependerá de que existan pruebas claras y verificables, defendiendo además la soberanía nacional frente a posibles injerencias externas.
Este escenario ha intensificado la polarización política en el país, colocando el caso como uno de los más delicados en años recientes, al involucrar directamente a un gobernador en funciones y abrir el debate sobre legalidad, soberanía y estabilidad institucional.







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